LA ESCRITURA AUTOMÁTICA DE ANDRÉ BRETÓN
   
LA ESCRITURA AUTOMÁTICA DE ANDRÉ BRETÓN
André Bretón es el padre del surrealismo. Él proponía la "escritura automática" como una manera de asaltar las minas del inconsciente para hacerse de un discurso poético que rebasara el orden estético, social o moral establecido.

En sí, la escritura automática, consiste en transmitir tal cual surgían las ideas de la mente, sin reflexionarlas y sin tener un tema preciso, y plasmarlas directamente a un texto o poema. Estas frases procedían directamente de subconsciente y no tenían coherencia lógica entre sí.

André Bretón explicaba que esta técnica estaba justificada en el hecho de que el sueño tenía una realidad objetiva y ejercía a su vez una gran influencia en la realidad consciente objetiva, y lo que quería lograr con esto según sus palabras era un "dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral".

El hecho de que la escritura automática fuera una transcripción de los pensamientos al papel o una “auténtica fotografía del pensamiento” ha sido bastante debatido por muchas personas. Ellos aseguran que los textos producidos bajo el esquema de la escritura automática son una farsa, además de una aberración, ya que es imposible desconectar la conciencia objetiva del acto creativo en sí. Tamaña desconexión del alma y del espíritu, insistían, no se puede lograr ni siquiera bajo la sombra de los que se empeñan en explicar el arte como producto de la sensibilidad o de la inspiración. En auxilio de esta tesis desempolvan versiones de textos que, según Bretón, había escrito en atención a su esquema de creación.

Bretón no quería que redujeran su escritura "a los cálculos de los psicólogos". Para eso se convirtió en un "defensor de la ortodoxia surrealista" que tuvo en Luis Buñuel, Salvador Dalí, Louis Aragon, Philipe Soupault, Antonin Artaud, y Paul Éluard sus más notorias referencias, a los que se le unió un largo etcétera de artistas europeos y latinoamericanos. El caso es que Bretón dejó su huella e "infundió sus exigencias a toda una comunidad de poetas y artistas" del mundo entero.